Fin De Semana De Matrimonio En Rapa Nui. 3D/2N. Junio De 2015

Este viaje/escapada fue muy especial: primero porque es en Chile, del cual he escrito muy poco (a pesar que me encanta y lo he recorrido bastante) y segundo porque fue para celebrar el matrimonio de mi querida amiga Marianela y su Julio, quienes nos convocaron a los más cercanos para trasladarnos a la isla con vestidos y petacas y acompañarlos en tan hermosa ocasión. Es por eso que fui por tan poquitos días; mi primera vez en la Isla fue en 2007 y la recorrí como viajera solitaria con toda calma por 2 semanas durante las primeras vacaciones pagadas que tuve y que financié con mi propio sueldo y no con el gentil auspicio de Armando y María Gloria.

Por tratarse de un viaje rápido no llevé la cámara reflex, así que todas las imágenes son del celular, y por eso se ven los colores tan apagados y no tan buena calidad, además que por la época, nos tocó bien nublado. La vez anterior fui en marzo, por lo que pude disfrutar con todo del verano, el buceo  (Centro de Buceo Mike Rapu) y los colores verde y cielo que tanto me encantaron.

La isla de Pascua, más bien Rapa Nui, fue anexada a Chile en 1888, pero descubierta  por un explorador Holandés en 1722. Se sitúa en el Pacífico a 4.050 kilómetros de Tahiti y a 3.700 kilómetros de la Costa de Chile, a la altura de Caldera, aunque depende administrativamente de  la región de Valparaíso.

Por una oferta de LATAM me pude ir en la entonces recién estrenada cabina Premium Business por un súper buen precio. El viaje de Santiago al Aeropuerto Mataveri tarda un poco más de 5 horas y de vuelta 4 horas y media .


Nada más aterrizamos y nos recibieron los novios con collar de flores incluido. Fuimos a repartir a los invitados a sus hoteles y llegamos al lugar donde me quedé con los papas y hermanos de la novia: las Cabañas Morerava, que resultaron muy funcionales además de tener una inspiración de arquitectura sustentable y respetuosa con el entorno, lo malo están un poco alejadas (cerca del museo) para ir caminado al centro. 

De todas formas, la cabaña era muy hermosa, el desayuno exquisito incluyó huevitos de las mismas gallinas que correteaban por el sector.


Para almorzar ese día elegimos en Tataku Vave, situado en la bahía de Hanga Piko y luego de disfrutar el ceviche Rapa Nui más rico con pescadito local (había Rape Rape y atún) y camote, además del pisco sour de bienvenida (aprovechando que yo no era la conductora) nos fuimos a recorrer la isla. 



Varios de los invitados no habían visitado Rapa Nui antes, por lo que repetí en clave tour express varios de los puntos de turismo tradicional, aunque nuestra base de operaciones fueron las cabañas y la hermosa playa de Anakena donde celebró el matrimonio y se sirvió el almuerzo del domingo.

La primera parada por la tarde fue el volcán Rano Raraku, que es de los sitios arqueológicos más impresionantes que he visto por su importancia cultural, pero también por el halo de misterio que envuelve a esta cultura y a sus moais, con los que soñaba desde niña. En realidad son una maravilla de la humanidad que les valió haber sido declarados como Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1995.



Los Moais que son estas enormes y misteriosas representaciones talladas desde la misma roca volcánica tenían aquí su origen. En la cultura Rapa Nui (siglo IV d.C), se entendía que estos gigantes representan a sus ancestros, para que su "Mana" o poder acompañara a su descendencia  y a la comunidad más allá de su muerte y tuvieran su protección. 


En la cantera en las faldas del volcán se tallaban estos gigantes para luego ser trasladados a su Ahu definitivo. Aunque aún se discute cómo eran trasladados, si caminando de pie, balanceándose con cuerdas o acostados sobre troncos y piedras, cuales fueren las técnicas de construcción y de traslado, insisto que este lugar es impresionante y lleno de energía; los más de 400 moais que están acá regados dan cuenta de una gran actividad misteriosa en su desarrollo y en su final, dado que hasta hoy no se sabe con certeza qué fue lo que realmente pasó aquí con la etnia Rapa Nui, aun cuando las últimas teorías sitúan el exterminio en las enfermedades traídas por los exploradores europeos que llegaron en 1722 y fenómenos naturales relacionados con sequía extrema y no en la sobre explotación de la isla como se tendía a creer.

En 2008 estuve en Paris y pude asistir a una exposición "Rapa Nui. L´ile de Paques", donde nuevamente refutaban la teoría de la desertificación negligente de la isla: "los habitantes de la isla eran gentes excepcionales y de ninguna manera imbéciles que aserrucharon la rama en la que estaban sentados"



En este lugar se encuentra "el gigante" o Te Tokanga, de más de 21 metros de largo, pero inconcluso y el moai más antiguo Tukuturi que data del sigo VI d.C y es el único arrodillado.



Este lugar además permite las más lindas vistas al volcán Poike, al Ahu vecino y además avistar muchas aves que nidifican aprovechando las pequeñas cuevas que quedaban luego de retirado el moai.





Terminada nuestra visita sin subir al cráter por razones de tiempo, nos trasladamos a la Joya del Ahu Tongariki, más conocido como "los 15", que es la postal más clásica de la isla y el centro ceremonial más grande de la Polinesia, aunque sea un monumento restaurado, destruido durante las guerras entre clanes y por el poderoso tsunami de 1960, pero vuelto a poner de pie.


La plataforma que mide casi una cuadra de ancho es impresionante por su extensión y por lo sagrada que parece ser (de nuevo es una suerte de energía que se siente), por el hecho además que coincide la salida del sol en su espalda en el solsticio de verano. Luce de esta forma desde los titánicos trabajos de reconstrucción financiados por Japón y dirigidos por los arqueólogos de la Universidad de Chile desde 1992 a 1996, que los puso de pie nuevamente.


A la entrada del sitio se ubica un moai solito, que se conoce como el Moai Viajero, dado que fue "invitado" por el gobierno Japonés para visitar la isla y volvió en 1982. Suerte diferente a la que corrió  el Hoa Hakananaiá que se llevaron los exploradores ingleses en 1868 y que hasta hoy está en exposición en el British Museum, no obstante las tratativas del gobierno chileno para repatriarlo.



Parte de nuestra apretada agenda y previa comida rápida de empanadas de atún donde la famosa Tía Berta, incluyó asistir a la presentación del grupo Kari Kari, el más antiguo de la isla.


Este grupo representa las danzas más tradicionales con maestría honrando a sus guerreros y su virilidad y la femineidad de las mujeres en sus actividades típicas, cumpliendo toda la expectativa de alegría, entusiasmo y también sensualidad.



Al día siguiente partí tempranito al centro a comprar unas flores que me faltaban para completar mi atuendo para el matrimonio y aprovechar de hacer algo de turismo. Pude notar cómo había cambiado Hanga Roa en los 9 años desde mi primera visita; la cantidad de negocios y  nuevos restaurantes, la existencia de cadenas de farmacia y en especial la cantidad de autos que habían.

Partí mi recorrido en la feria artesanal contigua a la iglesia Santa Cruz de Hanga Roa, la que pude recorrer por dentro. Lo bonito de esta iglesia es la misa que se celebra cada domingo con cantos Rapa Nui y a la cual van los feligreses con sus mejores pintas.



Todas las imágenes religiosas del interior están talladas en madera, en clave de sincretismo, por lo que incluso Jesús, los santos y la Virgen María tienen rasgos Rapa Nui en su rostro. La capa de la virgen imita las alas del Manutara  y está coronada con la cabeza de la misma ave.



Bajé a la calle principal Atamu Tekema, donde seguí recorriendo lugares turísticos como la otra Feria Artesanal y el edificio de la Gobernación, cuya plaza está presidida por un enorme Reimiro, o canoa que servía de adorno pectoral a los gobernantes  y que es emblema de los Rapa Nui, adornando además su bandera y luego seguí caminando hasta la tienda donde encontré los más lindos adornos de flores para el pelo (al lado del hospedaje Iñaki Uhi y de las empanadas de la tía Berta que también casi casi son patrimonio) 
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Luego de un rápido arreglo llegó el bus que nos conduciría a todos los invitados a la Playa Anakena donde se celebró la ceremonia del matrimonio civil de mis amigos y la ceremonia ancestral que es hermosa y conmovedora.


Gabriel y su familia organizaron el catering en una carpa que situaron en el bosque de palmeras, justo detrás del Ahu Nau Nau, donde nos sirvieron pescado a la parilla, y muchas ensaladas y postres y donde más tarde bailamos en una fiesta enorme que se extendió hasta avanzada la noche. 



El rito de matrimonio Rapa Nui es muy hermoso y significativo: el Hanga Tuai invoca con cantos a los espíritus ancestrales para participar en la unión que se desarrolla frente a la comunidad y en la naturaleza (de hecho turista que pasaba se unía también a la ceremonia).

Luego los novios estampan sus manos untadas en arcilla en una especie de papiro, llamado Mahute, la que mis amigos guardaron y enmarcaron para llevarlo a su casa (igual que la hermosa corona de  flores que vestía Marianela).

Terminada la ceremonia, vinieron las danzas tradicionales, que tenían como marco el mismo Ahu, que las hacían aún más poderosas y luego nos invitaron a todos a participar en ellas.



Lo particular de la playa de Anakena (única con arena además de Ovahe), además de sus cristalinas aguas es su importancia arqueológica: se dice que a su alrededor se estableció el mismísimo Ariki Hotu Matu´a, descubridor de la isla y porque se encuentra el Ahu Nau Nau, que es de los mejores conservado dado que permaneció mucho tiempo cubierto de arena. Este ceremonial mide 60 metros de ancho y tiene 7 moais, casi todos con Pukao, a diferencia de los demás que habíamos visto. 


La jornada del tercer día nos dedicamos a recorrer algunos otros puntos turísticos cercanos a Hanga Roa, y también algunas compras. La tienda más barata y recomendable fue Napohe, que vende toda la ropa y artesanía que pueda querer uno de souvenir. Queda al lado casi del Ahu Tahai (calle Kainga s/n) y es dato de Ximena, otra amiga de la novia que vive en la isla y nos paseó todo ese día.


Visitamos el hermoso Tahai para mi gusto es la estrella de esta porción de la isla, tributa al sol poniente (al revés de Tongariki que lo hace al naciente) y es a la vez importante desde el punto de vista estético pero también arqueológico, dado que fue sentamiento de una de las tribus del sigo XVIII d. C y porque tiene 3 Ahus y el único Moai con ojos (aun cuando restaurado), y por lo tanto capaz de desplegar su "mana" protector para todo el poblado. 



El Ahu Vai Uri, es el de los 5 moais, que ese día estaba enmarcado por un arcoiris bellísimo.


Desde ahí subimos al Ranu Kau, volcán más importante de la isla, donde se sitúa además la aldea ceremonial de Orongo, muy relacionada con la búsqueda del huevo del Manutara en cada primavera, uno de los ritos más importantes de la cultura Rapa Nui. 

En este sitio además se encuentran vestigios de las casas que ocupaban en excelente estado de conservación (restauradas) y además la mayor cantidad de petroglifos de toda la isla. 



Luego de un nutrido almuerzo en Anakena que se celebró con los invitados que quedábamos en la misma carpa del día anterior, salimos a recorrer con Ximena los sitios que nos quedaban por ver, aprovechando la luz del día que nos iba quedando. 

Paramos en el Te pito kura que es un lugar excepcional por su misticismo, ya que acá se encuentra el verdadero obligo del mundo según la cosmovisión Rapa Nui, marcado por 5 piedras, una central más imponente, donde se concentra y desde donde se esparce el "Mana" hacia la isla, por lo que Xime nos instruyó  a posar la joyería de plata para "cargarla" energía. (En mi primer viaje aún era posible tocarla y posar la cabeza, ahora está muy restringido).



La última parada del tour express fue Ahu Akivi, que se encuentra a los pies del volcán Terevaka y donde se sitúan los Moais que representan a  los 7 exploradores de Hotu Matua, que son los únicos de toda la isla que miran hacia el océano, hacia su isla de origen.


Cuenta la leyenda que estos 7 exploradores zarparon desde la Polinesia (Isla de Hiva), y a su regreso motivaron  Hotu Matua, para viajar y establecerse en ella.



Después de este paseo, volvimos a las cabañas a comer y descansar para tomar el vuelo que temprano al día siguiente nos llevaría de regreso a Santiago. 

En el aeropuerto ese día conocí a una señora que atendía el local de artesanía Hare Koa Tiare, la que me contó que su hija estaba viviendo en Hawaii, y tanto me habló de las bondades de la vida isleña, en especial del North Shore, que me dejó motivada para mi siguiente aventura vacacional.

De regreso el vuelo fue tranquilo y placentero, nos fuimos disfrutando del viaje y los recuerdos que grabamos en tan linda ceremonia que también selló nuestra amistad y su amor, que incluso hoy sigue creciendo además con  la llegada de Agustina, la pequeña princesa quien llegó para coronar su linda familia. 


Next destination: Hawaii and west cost. USA. Septiembre 2015.










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